Daughter + Neon Indian: Mujer de negro, hombres de blanco

Daughter + Neon Indian: Mujer de negro, hombres de blanco

Los cambios fueron tan evidentes que los colores sirven para graficar la situación. Daughter y Neon Indian se presentaron la noche del jueves en el Teatro La Cúpula, en el debut de ambas agrupaciones en Chile. Mientras los primeros petrificaron a todos los asistentes, los segundos armaron una fiesta dance.

No fue un show en conjunto. No se promocionó de esa manera. El trío inglés agendó su presentación antes de ser confirmados en el cartel del séptimo Fauna Primavera, mientras que el proyecto de Alan Palomo ofreció un sideshow del festival de forma gratuita y las entradas se canjearon. Pero no importa: un grupo de músicos vino tras el otro en el mismo escenario.

Como si se tratara de uno de esos recuerdos imborrables, la sutil voz de Elena Tonra invitó a la audiencia a un viaje difícil de resistir. Todos estaban hipnotizados con el repaso de “If You Leave” y “Not to Dissapear”, las dos primeras placas discográficas de los londinenses.

Fue tan grande la atmósfera que se generó y el compromiso de los fans con la banda, que en cada grito o interrupción, un alto porcentaje de los presentes pidió silencio. Avergonzada, quizás aterrada por lo que tenía enfrente, Tonra agradecía el apoyo antes de romper con los esquemas con otra interpretación perfecta.

Las caras de asombro eran evidentes. “How”, “Candles” y “Youth” fueron coreadas por todos. El ritmo subió con la frenética “No Care” y con “Fossa”, que puso el cierre entre una secuencia imparable del guitarrista Igor Haefeli y el baterista Remi Aguilella. Todo, eso sí, vino después de “The Woods”, original de los inicios de la banda, que mostró a una Tonra aún más íntima, casi sin luces y con una guitarra que invitaba a reflexionar.

Después de una hora de espera, Alan Palomo ingresó junto a su banda, pero los problemas de sonido impidieron que la primera mitad del set se desarrollara con normalidad. Al parecer el oído no los acompañó, porque un molesto ruido no dejaba que los sonidos de los instrumentos sonaran pulcros. “Hay ruido”, sonaba entre cada pausa. Hasta que se solucionó.

Palomo nunca dejó de moverse. Entró de chaqueta y salió de blanco. Entero. Igual que sus músicos. El punto más alto: sonaron tres percusiones en conjunto y no se chocaron. Había, en el mismo momento, una batería, una batería eléctrica y un bongó. Luego, los dos últimos retomarían sus labores de tecladista y bajista. Nadie se achica en Neon Indian.

El nacido en Monterrey copó su propuesta con “Vega Intl. Night School” -con “Annie” como eje-, su último disco que fue repasado por completo, y dejó para el final “Polish Girl”, canción ícono de su trayectoria. A esa altura ya no importaban los problemas. El que no bailaba simplemente no estaba en la frecuencia de la noche. Fue igual en el Soundcheck de La Tercera que vino después, en la terraza de La Cúpula: Valesuchi y Matías Aguayo no dejaron que nadie se quedara quieto.

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