Fauna Otoño: Sensaciones al límite

Por Homero Ramírez

Expresiones sensoriales. Movimientos disfuncionales. Sicodelia. Shoegazing. Fauna Otoño debutó en Espacio Riesco con el sostén de grandes credenciales en su cartel.

Cuando terminó el show de Slowdive, un gran porcentaje de las casi tres mil personas abandonó el recinto con la satisfacción de que cumplieron con la premisa de su asistencia.

Sonaron “Star Roving” y “Sugar for the Pill”, los dos singles del disco homónico que marcó su regreso para una nueva generación de fans. Las mentes asumieron que la espera había terminado. Por fin. Todos en un punto de finalización. Rachel Goswell mostró su encanto y sencillez característica, Neil Halstead oscureció la propuesta live y el resto de los músicos, liderados por un metódico Nick Chaplin, terminaron por completar una ejecución rugiente y abierta a gritos, saltos y una interesante sucesión de hits. “Catch the Breeze”, “When the Sun Hits”, y “40 Days” -de Souvlaki (1993) fueron algunas de las elegidas en el gran momento de la jornada.

Minutos antes, The Radio Dept. había dejado claro que era un día para celebrar. De a poco, animaron el galpón bien dispuesto por la producción, donde no había interrupciones ambientales. En el escenario de Vans, los suecos demostraron disposición para adaptarse a distintos sonidos, desde el indie más calmado hasta la repetitiva electrónica que encontró su espacio en “Running Out of Love”, precisamente su última producción, que fue repasada casi por completo.

“David”, “Never Follow Suit”, “Heaven’s On Fire”, “Teach Me To Forget” y “Why Won’t You Talk About It?”, que cerró la hora y media planificada, se anotaron como los puntos más altos en cuanto a la comunión con los asistentes y una propuesta sólida de parte de los liderados por Johan Duncanson, que se dio el lujo de hacer un segundo show al día siguiente.
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This Will Destroy You puso la cuota instrumental. El post rock de los oriundos de Texas cumple al pie de la letra el concepto shoegaze. Salvo algún agradecimiento aislado a los aplausos, Jeremy Galindo, Christopher Royal King, Andrew Stevens y Jesse Kees no miraron a su audiencia, ni mucho menos compartieron una parte de su experiencia o sentir.

La interminable “Little Smoke” fue un verdadero trance. En “New Topia”, la batería de Kees retumbó en todo el festival y la mezcla de guitarras en “Quiet”, paradójicamente, terminó por dar cuenta de 90 minutos de alta potencia.

Es una verdadera escuela. Años atrás, números como Mogwai y Explosions in the Sky le dieron peso al estilo en Chile. Hoy, TWDY le añade nuevas posibilidades: en su coordinación hay condena, desesperanza, pero también ilusión y perspectiva. Como ejemplo, el final de “The Mighty Rio Grande” y “Communal Blood” funciona para ambientar un emotivo cierre de película o, incluso, la llegada a una meta.

En paralelo, el escenario El Club recibía números electrónicos sin pausa. Massiande abrió y Detroit Swindle cerró. Lindstrom puso la experiencia y Diegors, QASIO e Inti Kunza sacaron la bandera de Chile, al igual que Matías Aguayo y Trementina en el depósito principal, que bajó su telón con las presentaciones de Shiba San y MK y atrajo el primer flujo importante de público en Beach Fossils, que volvía tras un debut (2015) un tanto apagado en el Primavera Fauna de 2015.

Fauna Otoño tiene todo para reeditarse, porque dejó en claro que lo alternativo suma una plataforma aceptada desde su nacimiento.

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Foto: Lukas Cruzat / Radioportales.cl

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