Fauna Primavera 2017: Phoenix enamora a Chile

Fauna Primavera 2017: Phoenix enamora a Chile

El séptimo Fauna Primavera tuvo lugar en el Espacio Broadway, su recinto histórico. Allí, Phoenix hizo delirar a casi todos los asistentes, que solo se motivaron con números puntuales.

Todo comenzó a eso de las 13 y 20 de la tarde. O sea, con veinte minutos de atraso que se mantuvieron durante toda la jornada. Con un sol que no daba respiro y que hacía agotar las botellas de agua con rapidez, Planeta No saltó al escenario House of Vans para repasar lo mejor de “Odio”, su único disco al día de hoy, y “Matucana”, un EP anterior. Sonaron “Ya no veo mis zapatos”, “Maricón Zara”, “Sol a sol” y “El campo”. Los oriundos de Concepción hicieron mover sutilmente al centenar que tenían enfrente. La jornada sería larga y muchos optaron por guardar sus energías.

Homeshake fue el primer número internacional. Con Peter Sagar como dueño de las miradas (el ex guitarrista de Mac DeMarco), los canadienses no decepcionaron gracias a su bien lograda propuesta que recoge elementos del yacht rock y de un R&B electrónico. Las primeras vibraciones de “Heat” y “Khmlwugh” rompieron con la tranquilidad del Espacio Broadway. A la larga: un show frío, donde quedó la sensación de que las credenciales que tienen como músicos no fueron plasmadas en un 100%. Por desgano, quizás. En la práctica: el sonido fue casi perfecto.

Whitney fue el primer gran punto alto de la jornada. En casi una hora, Julian Ehrlich tomó el mando del equipo y deslumbró cantando y tocando la batería a la vez. En el centro del escenario. Con el aplaudido “Light Upon the Lake” como carta segura de victoria. “Follow”, “Golden Days” y “No Woman” redondearon su moción de pop sicodélico y descubrimiento. El futuro les es promisorio.

Alan Palomo y los suyos llenaron de baile una pista que comenzaba a llenarse, aunque llena de claras. El show de Neon Indian fue un símil al del sideshow del último jueves, cuando no quedó alma quieta en La Cúpula. Mismo fue el caso del recinto de la Ruta 68: fue imposible resistirse a los beats de “Annie” o “Polish Girl”. En esa misma línea, los londinenses Daughter petrificaron las almas que, esta vez al aire libre, se desgarraron a la hora de corear “Youth” y “Candles”. Muchos vieron el show desde el suelo. “Fossa” fue la despedida, como es habitual, con guitarras que sacaron a lucir su versión más pesada.

En medio de los que se repetían el plato, AlunaGeorge y Seu Jorge se repartieron el protagonismo de los escenarios principales. Y lo hicieron solos. Aluna Francis mezcló, bailó, repartió besos e interpretó, con una enorme capacidad vocal, la mayoría de sus colaboraciones. “You Know You Like It”, “To Ü”, “White Noise” y “I’m in Control” sirvieron para encender la tarde al ritmo de reconocidas melodías radiales. El brasileño se acompañó de su guitarra acústica y relató pasajes de su relación con la música de David Bowie (allí, reconoció que en un inicio era un ignorante en el tema. “Soy negro y de Brasil”, dijo haberle respondido a un productor). Y paso a paso la fue repasando, siempre en portugués. La revisión del “The Life Aquatic” fue mágica, cercana y única y se coronó con una imagen del Duque Blanco. También hubo espacio para bromas, snippets de música brasileña que sirvieron para amenizar una tarde donde el sol comenzaba a irse.

Iggy Azalea tocó por segundo día consecutivo en Santiago y prácticamente no hizo cambios en su disposición. Volvieron a ser cuatro las bailarinas que la acompañaron y DJ Wizz Kidd se paró a su costado izquierdo: “Work”, “Black Widow”, “Bounce”, “Fancy”. No es necesario nombrar más. La australiana los hizo bailar a todos, deslumbró con su belleza y sus hits y dejó claro que las ganas de retomar el tempranero éxito de su carrera están más vivas que nunca.

The Black Angels y Yo La Tengo fueron los números más rockeros del día. Mientras los primeros destacaron con la unión de su sonido sicodélico con las penetrantes visuales de fondo, los segundos acapararon a los más fanáticos del sonido noise. Pero los horarios no los acompañaron: pese a que eran una de las bandas con más trayectoria (más de 30 años), todos querían ver a Phoenix y emigraron antes de tiempo al escenario Ballantine’s.

Puntuales, los franceses ofrecieron su cuarto show en Chile, esta vez como parte de la gira de “Ti Amo”, su sexto disco que fue repasado casi por completo. Abrieron con “J-Boy” e hicieron encajar “Tuttifrutti”, “Ti Amo”, “Telefono” y “Fior di Latte” en medio de los éxitos de “Wolfgang Amadeus Phoenix” (2009), que reactivó recuerdos y generó euforia con tal solo los primeros segundos de “Lisztomania”, “Girlfriend”, “1901” y “Lasso”, a esta altura verdaderos himnos.

Para los que siguen a Phoenix desde inicios de siglo también hubo un cariñito, porque “Long Distance Call”, “Consolation Prizes” y “If I Ever Feel Better” no solo evocaron recuerdos, sino que evidenciaron a un grupo de músicos cada vez más capaces. Ese indie de antaño ahora sabe combinarse con la estética (múltiples colores en la pantalla, imágenes temáticas) y la locura: Thomas Mars terminó nadando y luego saltando en el público antes de que los papeles picados dieran cuenta de que el delirio era total. No lo lograron todos. Tal vez solo Phoenix en su plenitud, la banda que enamoró a Chile en el caluroso y extenuante Fauna Primavera, uno caracterizado por el compromiso con los nuevos sonidos. Y los antiguos que encuentran su mejor versión con la renovación.

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