Opinión – Informalidad laboral en Chile, un nuevo desafío para abordar

Por: Sergio M Urrutia Donoso / Docente Facultad de Economía y Negocios Universidad Central

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó que ha incorporado ocho nuevas preguntas en la Encuesta Nacional de Empleo, orientadas a medir el empleo informal, por lo que se espera que las primeras cifras oficiales se entregaran en enero del próximo año.

Dada la especificación anterior, puede considerarse como empleo informal a aquellos trabajadores que no realizan cotizaciones y que no poseen contrato de trabajo, por lo tanto son asalariados con un empleo informal si su relación de trabajo, es de derecho o de hecho y no está sujeta a: a) la legislación laboral nacional, b) el impuesto sobre la renta y c) a la protección social o determinadas prestaciones relacionadas con el empleo.

De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Chile tiene una tasa de empleo informal de 31,9%, según las últimas cifras del año 2016 y estima que en Latinoamérica el 47,7% de los trabajadores se encuentran ocupados en empleos informales.

Según la Corporación de Investigación, Estudio y Desarrollo de la Seguridad Social (Ciedess), en su Boletín de Informalidad Laboral a Junio 2017, las cifras de la Nueva Encuesta Nacional de Empleo (NENE) para el período 2010-2017, se observa que en lo que va de 2017 existe un promedio de 8.198.264 trabajadores ocupados, de los cuales el 64,0% posee un empleo formal (5.243.166) y el restante 36,0% un empleo informal (2.955.098), de las cuales el 67,3% corresponde a independientes que no cotizan y el restante 32,7% a dependientes con acuerdo de palabra.

Y a marzo de 2017 la proporción de informales dependientes, las seis más destacadas según rama de actividad económica son:
• “Actividades de los hogares como empleadores; actividades no diferenciadas de los hogares como productores de bienes y servicios para uso propio” (47,7%),
• “Actividades de alojamiento y de servicio de comidas” (30,6%),
• “Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca” (26,8%),
• “Actividades artísticas, de entretenimiento y recreativas” (25,4%),
• “Transporte y almacenamiento” (19,6%),
• Construcción (18,9%)

Los trabajos informales generan una serie de riesgos para las arcas fiscales, como ejemplo:
• Bajo ahorro previsional, aproximadamente un 30% destinan fondos para asegurar una pensión para su vejez, esto dada a la precariedad de sus ingresos mensuales, que muchas veces sólo alcanzan para cubrir sus necesidades básicas, por lo tanto el Estado debe pagar una pensión de vejez de subsistencia a aquellos que nunca hicieron un aporte pensando en su jubilación.
• Un aumento en el gasto de salud con cobertura generalmente gratuita en centro médicos públicos y considerando al igual que el punto anterior, los ingresos no les permiten destinar fondos para cubrir estas necesidades familiares básicas. (Según encuesta Casen 2015, 38,1% está afiliado a Fonasa A, que ofrece gratuidad en el Sistema Público de Salud)
• Evasión tributaria, el trabajo informal muchas veces reflejado en el aumento de los trabajos por cuenta propia, el comercio callejero, los servicios de comidas informales entre otros, no tributan y la mayoría de las veces los productos transados en el mercado, son proporcionados por comerciantes establecidos formalmente que eluden los impuestos.
• Por último y un riesgo no menor y relacionado con la venta informal de alimentos vendidos en la vía pública, lo que ha generado un aumento de enfermedades gastrointestinales y hepatitis A, esto por la falta de higiene y cuyo resultado es un aumento de atenciones médicas gratuitas, en consultorios y hospitales públicos.

En resumen, la informalidad laboral, de la cual tendremos cifras oficiales en enero del próximo año, ya está generando mayores gastos para el Estado (por ejemplo la previsión social y la salud), por lo tanto se debería estimar su monto y considerar en el presupuesto de nación, pero lo relacionado a la “evasión tributaria” muchas veces casi invisible, debería ser analizada y atacada con mayor eficacia, de manera que estos tributos recaudados puedan generar ingresos a las arcas fiscales, que en parte aportarían para financiar la previsión social y salud para los más necesitados.
La venta de productos y servicios informales, pueden generar una gran carga al Estado que le impida un crecimiento sostenible en el tiempo.
Termino con una frase de Goethe: “No basta saber, se debe también aplicar, no es suficiente querer, se debe también hacer”.

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