La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinta Arden, condenó la masacre que afectó a dos mezquitas de la ciudad de Christchurch, en la murieron 49 personas, afirmando que era “uno de los días más oscuros” para su país. Además, dijo que “está claro que esto sólo se puede describir como un ataque terrorista”, y que “este tipo de violencia no tiene ningún sentido en Nueva Zelanda. Esto no es lo que somos”.

El australiano Brenton Tarrant, implicado en los ataques a dos mezquitas en Nueva Zelanda, publicó un manifiesto racista en Twitter antes de difundir en directo imágenes del ataque. Tarrant sostiene que el atentado es “para enseñar a los invasores que nuestras tierras nunca serán sus tierras, nuestra patria nunca será suya, al menos hasta que el hombre blanco viva”.