Por: Christian Reyes

Pocos pueden interpretar el papel que hace Tom Hanks en “Un buen día en el vecindario” (2019) y es que un actor prácticamente patrimonio estadounidense y calza perfecto en una película a ratos extraña por su tono y con un ritmo que hay que saber llevar.

La propuesta de Marielle Heller es peculiar y enigmática. Se trata de una cinta “bien portada”, que nos toca como espectadores de alguna forma mezclando nuestros traumas y cruces que todos cargamos, tiene toques de auto ayuda, reflexiones profundas en torno a una historia y juegos con los que se nos evidencia lo sencillo que puede ser concretar gestos hacia quienes nos rodean y queremos. Una complicidad donde el público debe estar interesado ya que es arriesgada como invitación y no todos seguirán su hilo.

“A beatiful day in the neighborhood” es por momentos un cuasi experimento cinematográfico. Tiene algunos pasajes que son dignos de considerarse como insólitos para un film de esta talla y que incluso descolocan al verla. Tom Hanks te mira haciéndote partícipe y su rol secundario brilla con colores propios, es desconcertantemente hiptnotizador en su rol de “buen samaritano”.

Esta es entonces una invitación a un tipo de cine distinto, reflexivo, alternativo en cuanto a objetivos y tramas. Puede resultar demasiado lenta para unos y tomar por sorpresa a otros tantos, lo que le juega en contra. Sin embargo, es interesante de ver. Un ejercicio para redescubrir un estilo diferente de películas y que deja buenas sensaciones.

Recomendación: Interesante. Tom Hanks mezcla enigma y carisma en un personaje muy logrado. Inspirada en hechos reales.