Boca Juniors igualó 2-2 con Palmeiras en el Allianz Parque de Sao Paulo, y se instaló a la final de la Copa Libertadores con un global de 4-2 a su favor, instancia que definirá con el superclásico ante River Plate, el 7 y 28 de noviembre. Esta será la última definición que se juegue en llaves de ida y vuelta, ya que desde 2019, la final será única, formato que debutará con el duelo decisivo en el Estadio Nacional de Santiago.

Si no hay cambios de última hora, Boca y River sacarán chispas la semana que viene. Buenos Aires y todo el país se paralizarán. A la excitación que supone un choque de esa naturaleza sobreviene también cierta zozobra. Un Boca-River no es cualquier cosa, y menos en una Copa Libertadores.