El poderoso líder opositor boliviano, Luis Fernando Camacho, lanzó un ultimátum al Presidente Evo Morales, y le dio un plazo hasta el lunes en la noche para renunciar, pese a resultar reelegido para un nuevo mandato. Camacho fue quien convocó a las primeras protestas, tras los cuestionados comicios del 20 de octubre. También es el primero en pedir la intervención de los militares, en esta crisis política.