Al completarse cuatro semanas desde el estallido de la crisis social, el Gobierno y los partidos políticos con representación parlamentaria anunciaron, la madrugada de este viernes, un histórico “Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución”. Este permitirá que los chilenos definan, en un Plebiscito, en abril del próximo año, si el país se da una nueva Carta Magna, y cuál será el mecanismo para ello.

La decisión ciudadana se establecerá a través de un plebiscito de entrada, el que incluirá dos consultas. La primera determinará si es que es necesario o no modificar la Constitución. En tanto, la segunda definirá su mecanismo, que puede ser con una convención constituyente mixta. Esta, compuesta por una mitad de parlamentarios activos y mitad de nuevos delegados, o con una convención totalmente nueva, similar a una asamblea constituyente.

El encargado de dar a conocer el acuerdo fue el presidente del Senado, el PPD Jaime Quintana, quien manifestó “esta respuesta que están dando transversalmente todos los partidos es una muestra que busca señalar un camino de profundización democrática y de una salida pacífica a la crisis”. En ese contexto, Quintana, agregó que “el mensaje ha sido muy claro por parte de la ciudadanía. Esta es una victoria de todo el país y por lo tanto lo que hacemos acá es ponernos a la vanguardia de este nuevo contrato social”.

La larga negociación se debió, principalmente, a las dificultades que tuvieron oficialismo y oposición para cerrar los últimos puntos del compromiso. La idea, según dijeron, era evitar que alguno de los sectores se sintiera perjudicado. No participaron de éste el Partido Comunista, el Progresista y el Frente Regionalista Verde Social, los que se restaron del debate el último el día en rechazo a la forma en que se desarrolló la discusión.