Sobre lo esperado, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anotó un alza mensual de 0,4 por ciento en el mes de julio, acumulando 1,8 por ciento en lo que va del año y 2,7 por ciento a doce meses.

Con este resultado, el dato inflacionario del séptimo mes de 2018 se ubicó por sobre el consenso del mercado, cuya estimación de variación se situaba en 0,3 por ciento.

Así, según lo informado por el Instituto Nacional de Estadísticas, nueve de las doce divisiones que conforman la canasta del IPC aportaron incidencias positivas en la variación del indicador, dos presentaron incidencias negativas y una registró nula incidencia.

Las divisiones que contribuyeron fueron transporte (1,2 por ciento), con 0,163 puntos porcentuales (pp.); alimentos y bebidas no alcohólicas (0,3 por ciento), con 0,065 pp., y vivienda y servicios básicos (0,3 por ciento), con 0,041 pp. Las restantes divisiones que influyeron positivamente sumaron 0,109 pp.

La inflación subyacente, que no incluye frutas, verduras frescas y combustibles, también anotó un alza de 0,4 por ciento en el séptimo mes del año.

¿Qué sucedió en julio? El alza del costo de la vida se explicó principalmente por el aumento en precio de los combustibles y el transporte. Este último ítem creció 1,2 por ciento y anuló completamente el retroceso de 0,5 por ciento de Vestuario y calzado y el -0,1 de Equipamiento y mantención del hogar.

De acuerdo a los del INE, la gasolina experimentó un fuerte salto de 1,4 por ciento en el séptimo mes del año, acumulando así un avance de 13,7 por ciento en doce meses.

También destacó el alza de 1,1 por ciento de la energía.