El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó el ataque en el que murieron en Bagdad el vicepresidente de las milicias chiíes iraquíes Multitud Popular, Abu Mahdi al Mohandes, y Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución, considerado el segundo líder máximo del Ejército iraní. La acción la ejecutaron aviones no tripulados.

En tanto, el Pentágono afirmó que el ataque en el que murieron el vicepresidente de las milicias chiíes iraquíes Multitud Popular, Abu Mahdi al Mohandes, y el general de Irán Qasem Soleimani, buscaba “disuadir” futuros planes de Irán. En un comunicado, acusó a Soleimani “de la muerte de cientos de estadounidenses y de miembros del servicio de la coalición”.

El canciller iraní, Mohamad Javad Zarif, sostuvo que “la muerte del poderoso general iraní Qasem Soleimani en un bombardeo estadounidense en Bagdad, por orden de Donald Trump, es una “escalada extremadamente peligrosa e imprudente”. En tanto, Mohsen Rezai, un ex jefe de los Guardianes de la Revolución advirtió que “nuestra venganza contra Estados Unidos será terrible”.

El líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, aseguró que quienes asesinaron al comandante de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución iraní, Qasem Soleimani, se enfrentarán a una “dura venganza”. En un comunicado, culpó a la “gente más cruel de la tierra” de la muerte del “honorable” militar que “luchó valientemente contra los bandidos del mundo”.

En tanto, el Departamento de Estado norteamericano recomendó a todos los estadounidenses que se encuentren en Irak a abandonar “inmediatamente” el país ante el aumento de la tensión después del ataque en el que murió el general iraní Qasem Soleimani. Agregó “deben marcharse vía aérea mientras sea posible, y en caso contrario, hacia otros países por vía terrestre”.