“Los organizadores de Lollapalooza nos han pedido suspender el evento, y nosotros estamos de acuerdo (…) Tenemos un acuerdo para la suspensión del evento“.

Con esas palabras, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, despejó las dudas con respecto a la interrupción de la realización del festival musical con sede en Estados Unidos que se realizaría entre el viernes 27 y el domingo 29 de marzo en el Parque O’Higgins, además de una serie de shows paralelos —pagados y gratuitos— que se extenderían a los primeros días de abril.

En ese contexto, la primera alerta se concretó cuando en sus redes sociales, Lolla informó que el proceso de cambio de tickets por pulseras se había pospuesto. “Pronto más información”, era el breve mensaje, mientras los asistentes pedían mayor rapidez en la decisión final ante la compra de pasajes de avión y alojamientos en la capital.