Pareciera que el discurso se repite constantemente, pero no: desde hace más de 30 años que todas las encuestas realizadas en Chile confirman y ratifican la supremacía de la radio como el medio de comunicación masivo más creíble del país, por sobre cualquier otro medio o institución. Sin embargo, entre el estallido social del 18 de Octubre del año pasado y la actual emergencia sanitaria producida por el COVID-19, y a pesar que la última encuesta Ipsos del mes de Marzo pasado arrojó que 14 millones de chilenos escucharon radio al menos una vez a la semana y 9 millones escuchan radio diariamente, la industria radial chilena se encuentra viviendo por estos días, posiblemente, la crisis más grande de su historia.

Y es que a pesar que los números son categóricos (la audiencia diaria subió un 8% respecto a Febrero y un 4% repecto al promedio de los 3 últimos años) la inversión publicitaria privada se desplomó en los últimos 6 meses de manera brutal, lo que ha puesto en jaque a todo el medio, desde los grandes holdings comunicacionales hasta las emisoras más modestas de regiones.

Frente a ello, el presidente de la Asociación de Radiodifusores de Chile (ARCHI), Eduardo Martinez, en conversación este martes con el programa “Portaleando la Tarde” de la Señal 2 de Portales, señaló la crisis si bien es compleja no es nueva, pues ya se viene viviendo hace varios años básicamente producto de la diversificación de los medios y el surgimiento de las redes sociales: “cuando uno ve la audiencia de la televisión, ha aumentado, cuando uno ve el tiraje de los diarios, ha aumentado, y cuando uno ve la sintonía de la radio, ha aumentado exponencialmente (…) pero por contraparte la inversión publicitaria bajó violentamente. Para el estallido social nosotros bordeamos el 23% de caída, y ahora estamos del orden de 80% de caída”. Lo anterior ha provocado que varias radios estén por estos días cubriendo a duras penas sus gastos operacionales, mientras que otras simplemente se encuentran trabajando a pérdida.

El Complejo Drama de las Radios

El dirigente gremial afirmó que como ARCHI se encuentran trabajando en todos los frentes posibles, pero fundamentalmente en dos puntos que, a su juicio, son vitales: “uno es aliviar la mochila de gastos de los radiodifusores, esto significa generar convenios que bajen el nivel de gastos como el espectro radioeléctrico, el costo de la energía, el arriendo de las plantas transmisoras, buscar formas de financiamiento y lo otro es buscar aunar campañas publicitarias que permitan ir en directo beneficio de las radios. Creo que con esas dos partes podemos lograr un equilibrio que nosotros justamente perseguimos”.

Aunque está plenamente consciente que la radio es uno más en la larga lista de actividades golpeadas producto de la pandemia, Martinez agregó que “por el beneficio del país, necesitamos mantenernos al aire, comunicando y conteniendo a la opinión pública. Creo que es vital y esencial la actividad de la radio en estos momentos”.

El drama que viven actualmente las radios es tan complejo que según el líder de los radiodifusores, han estado trabajando a la par con el Gobierno en la búsqueda de una serie de soluciones que la radio necesita urgentemente: “sólo en ARCHI tenemos entre mil y mil doscientas radios que están pasando por más o menos problemas. Desde las grandes cadenas hasta las emisoras más pequeñas han visto mermada su inversión publicitaria, esto está significando una baja en la producción de programas. La baja salarial o la Ley de Protección del Empleo está significando que muchas radios ya no estén con la transmisión en vivo todo el día y pronto incluso podríamos imaginarnos que acortaran las horas de transmisión producto de la situación que se está viviendo con relación al costo de la energía eléctrica que es uno de los costos que más nos golpea”.

Efectos No Deseados

Pero la crisis también ha provocado efectos no deseados para el medio radial. Uno de ellos dice relación con el traspaso cada vez más frecuente de concesiones en manos de privados a entidades religiosas (principalmente iglesias evangélicas), lo que de un tiempo a esta parte ha ido coartando una de las principales riquezas del dial chileno: la diversidad de su oferta de contenidos. Para Eduardo Martinez, sin el ánimo de fomentar animadversiones hacia las radios cristianas, “hay que considerar el dial de radio como un mall: hay que tener de todo. Si bajamos un dial donde sólo tengamos iglesias evangélicas, definitivamente perdemos la diversidad y perdemos la opción de que el auditor pueda elegir y pasearse por el dial encontrando buena radio y buena compañía”.

Otra disyuntiva que enfrentan las radios a menudo, especialmente las de Amplitud Modulada, es el del financiamiento, lo cual se agrava a juicio del dirigente gremial cuando se cruza con la calidad: “muchas veces nos encontramos en la disyuntiva. O arrendamos un espacio que en definitiva a lo mejor no tiene gran sintonía pero genera recursos que permiten mantener la radio al aire, o solamente hago programas de buena calidad pero que generan menos recursos. Esa disyuntiva la hemos tenido siempre, pero en tiempos de crisis es donde se hace más notoria”.

Con todo, Martinez es categórico a la hora de sostener que la radio sigue manteniendo su capacidad innata de reinventarse constantemente por casi un siglo: “Cuando hablamos del streaming de radio es una reinvención de la radio, cuando hablamos de los podcast que almacenan programas para que la gente pueda escucharlos on-demand cuando estime conveniente y a la hora que quiera es una muestra de adaptación (…) cuando esto termine, vamos a partir en una posición expectante, vamos a estar en primera línea para seguir demostrando de qué están hechos los radiodifusores de Chile y de qué están hechos los trabajadores radiales que es de una garra, de un esfuerzo, de un temple y de un amor por lo que hacen que es gigantesco”.

Finalmente, el presidente de ARCHI hizo un llamado a los radiodifusores en medio de estos días tan difíciles: “Volveremos con más fuerzas. Acá el mundo cambió. Empezó a cambiar el 18 de octubre y ahora terminó de cambiar. Las costumbres cambiaron, las formas de ver la vida cambiaron seguramente, y nosotros tenemos que estar claros a donde va la opinión pública, para donde va la gente, qué es lo que quiere la gente. Lo decíamos en una reunión de la AIR: tenemos que aprender a vivir con la transversalidad, es decir, la radio no sólo tiene que transmitir, sino que también tiene que aprender a escuchar a sus auditores, dejar de transmitir a lo mejor desde la superioridad moral y empezar a escuchar a la gente, lo que las audiencias quieren decir, rescatar eso e ir transformando la radio precisamente en sentir lo que la gente realmente quiere (…) estamos hablando permanentemente con todos los radiodifusores, nos estamos reuniendo con todos los comités regionales. Queremos darles ánimo, no los vamos a dejar solos, estamos trabajando, estamos funcionando con la autoridad, estamos tratando de llevar soluciones necesarias para que esto funcione, vamos a dejar todo nuestro tiempo, todo nuestro esfuerzo, el mio y el de toda la mesa directiva nacional de ARCHI, para que salgamos adelante de esta situación”, puntualizó.