El debate de la noche del miércoles entre el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y la aspirante demócrata a la Vicepresidencia, Kamala Harris, transcurrió en un tono más civilizado y con menos interrupciones que el cara a cara presidencial de la semana pasada. En la ocasión, la pandemia del coronavirus y los recientes casos de racismo y violencia policial se transformaron en los temas centrales del debate.