Un grupo de diez comensales se dispone a disfrutar de un ‘buffet’, pero antes, a uno de ellos se le echa un poco de pintura fluorescente de color azul en una mano. A efectos del experimento que ha colgado en sus redes sociales la cadena pública japonesa NHK, él es infectado.

A partir de ahí se encienden las luces, la gente se sirve la comida, se sientan unos junto a otros, unos frente a otros y disfrutan del banquete. Sin distanciamiento social, sin mascarillas. Lo que viene siendo una cena de los tiempos anteriores al coronavirus.

¿El resultado? Se ve cuando vuelven a apagarse las luces. La pintura azul brilla por todas partes: en los cubiertos, en los platos, en la ropa y hasta en las manos de muchos de los comensales.